El aceite tiene una temperatura de fusión más baja, por lo que al freír se generan más sustancias cancerígenas. Al ser líquido, el aceite penetra más fácilmente y en mayor cantidad en los alimentos.
La manteca de cerdo, por el contrario, solo forma una fina capa de grasa que evita que los alimentos se peguen. Además, al cocinar con manteca de cerdo se generan menos sustancias cancerígenas.
Cuídate.
